2 sept. 2012

MECANISMOS DE EROSION PARA LA TEMPESTAD DE SHAKESPEARE

MANIFIESTO DEL ACTOR


Próspero, antiguo duque de Milán se encuentra exiliado en una isla desierta junto con su hija Miranda.  Muchos años han pasado desde la traición que Próspero sufrió a manos de su hermana (Antonia) y del rey de Nápoles (Alonso). En estos años de exilio Próspero logró doblegar las fuerzas mágicas que habitan en la isla, haciendo de Ariel (espíritu celeste) y Cáliban (hijo deforme de la hechicera Sicorax) los  súbditos de sus deseos.
El rey de Nápoles, acompañado por su hermano Sebastián, por Antonia (hermana de Próspero y actual regente de Milán), Ferdinando (hijo del rey Alonso) y Francisca (sirvienta) sufren un naufragio que los arrastra hasta la isla mágica.  Así, por medio de la magia, Próspero intentará vengar los tristes años de exilio que ha sufrido.
Sin embargo en el desarrollo de la pieza Ferdinando se enamorará perdidamente de Miranda; Antonia y Sebastián intentarán asesinar a Alonso creyendo ver una posibilidad de acceder al trono;  Cáliban acompañado por dos marineros del barco intentará asesinar a su amo Próspero para quedarse en posesión de la Isla y Miranda.
Cuatro actores encargados de encarnar estos personajes saltan de un rol a otro armando paso a paso la representación de este clásico de la literatura dramática. Sus cuerpos, así  como el espacio que habitan, se resignifican una y otra vez a fin de poner en escena los mecanismos de poder que los unen y separan.

No resulta evidente enfrentar un proceso creativo basado en una obra clásica, mucho cuando se trata de Shakespeare, referente obligado del teatro occidental. Más aun cuando lo que se pretende es trabajar un texto suyo desde la desarticulación del mismo. Este es el desafío que enfrenta Francisco Grassi y su equipo a la hora de proponer como espectáculo “La Tempestad” partiendo sobre la idea de indagar en los mecanismos que erosionan la pieza, lo cual impone un amplio conocimiento de la misma, como requisito base.

Es así como lo primero que salta a la vista al presenciar el espectáculo es el amplio trabajo de investigación que impuso la puesta, el proceso que vivió el grupo queda en evidencia tanto en la forma en que se trata el texto como en todo lo que le rodea. La historia base de La Tempestad de Shakespeare se mantiene, pero lo interesante es ser testigo de las articulaciones de la misma, las que van desnudándose durante la puesta, tanto a nivel textual como en lo que respecta a la puesta en escena. Cuatro son los actores que encarnan la totalidad de personajes de la obra original, cada uno de ellos va saltando de un rol a otro, lo que impregna a la obra de un ritmo ágil y obliga a crear un mecanismo que soporte dicho desafío. La escenografía y el vestuario ayudan a que éste se logre, así como el buen desempeño actoral.

Cabe subrayar el excelente diseño escenográfico en el cual se encuadra la pieza, el que ayuda a realizar el viaje hacia el mundo mágico que Shakespeare nos propone en su obra y que Grassi ha decidió conservar. Muy bien pensado el diseño de la misma, los objetos cambian, se mueven, obligan al actor a experimentar con su cuerpo y con el entorno y a desarrollar un juego creativo que le da un dinamismo a la totalidad del montaje.

Llegando al final de la obra, los mecanismos de erosión que se propone indagar esta puesta van quedando aun más en evidencia, cuando todos los actores están obligados a encarnar la totalidad de personajes, sirviéndose para ello de detalles mínimos ligados al vestuario y a pequeños elementos, todo esto bajo la impronta de un ritmo que envuelve también al espectador, transformándolo en lector de minúsculos signos, pero absolutamente significativos.

Se agradece que haya puestas como estas, donde los artistas se ponen desafíos creativos y no temen enfrentar la exploración de cada uno de los lenguajes que componen el acto escénico, desde lo corporal a lo escenográfico.

"Mecanismo de Erosión Para La Tempestad de Shakespeare" está los sábados a las 22:30 en El Excéntrico de las 18. Lerma 420. Reservas al 4772-6092

Ficha Técnica.
Elenco: Romina Almaluez, Juan José Barocelli, Natalia de Elia y Francisco Grassi.
Coach actoral: Nicolás Barsoff.
Música: Alejandro Attwell.
Iluminación: Luciana Jarez.
Escenografía: Duilio Della Pittima.
Vestuario: Juan José Barocelli y María Mazza.
Fotografía: Guadalupe Lorenzo.
Prensa & Difusión: Mariano Casas Di Nardo.
Dramaturgia: Francisco Grassi.
Dirección: Francisco Grassi.