20 abr. 2009

B


B


Kevin Quitapenas.



Bueno. Considero que los creadores de esta peculiar pieza de teatro (¿?) buscaron el debate. Es mi impresión o tal vez mi deseo. Dentro de lo que puede considerarse una experimentación sana, tal vez esta es una forma de replantearse ¿qué es teatro? ¿Qué no lo es? ¿Dónde reside la teatralidad? Personalmente comparto la opinión que dice “si todo es teatro, nada es teatro”. Pero B, ¿correspondería a una obra de teatro?


Voy a exponer mis puntos de vista.



- ¿Es una obra de teatro, sólo por el hecho de que aparte de haber visto un partido amateur de basketball, vi a tres personajes y un deseo de competitividad? ¿no veo eso todos los días en cualquier parque, sin necesidad de pagar una entrada o hacer un largo viaje para encontrar la sala? Pero yendo más allá de estos formalismos. Los deportistas, en cualquier deporte, tienen objetivos claros, tienen conflicto, hay fuerzas en juego, tienen hasta inicio, nudo y desenlace en sus juegos, son personajes que conocemos, su actividad se desarrolla “en vivo” frente a un espectador. Entonces: ¿El deporte es una forma de teatralidad? Donde además el espectador puede interactuar mucho más carnal e instintivamente en lo que acontece.


- Pongo un ejemplo, que puede parecer burdo. Si se me presenta una “obra de teatro” (le pongo las comillas para hacer una diferenciación en torno a la discusión, no hago un juicio de valor) donde una mujer se desnuda y nada más (tal vez ella tiene ciertas características de algún personaje, tal vez se encuentra con el conflicto de no poder quitarse el corpiño por ejemplo) pero ¿qué me diferencia esta “obra de teatro” de irme a un cabaret? ¿qué valor poético (por poesía entiéndase lo que acontece en el teatro con el cuerpo) me aporta la obra, por sobre lo que me aporta un buen show de cabaret? Lo mismo pienso en B, ¿qué vi que me aporte como obra? ¿qué exactamente sucedió ahí? Tal vez justamente este debate, el salir puteando, el cuestionar, espero que así sea. Pero yo tengo una necesidad de cuestionar, me dedico a ello, me gusta preguntarme sobre los procesos creativos, cualquiera que haga teatro o arte o crítica puede pensar así. El público, en su generalidad, no, el público quiere ver el acontecimiento, quiere ir al teatro a que le sucedan cosas.¿ Puede una propuesta como B lograr eso? Creo que el debate está abierto, de ahí que hago la pregunta. O esta es una obra para algunos nomás, para los otros que hagan teatro y aplaudan por la “creativa y novedosa” propuesta, así terminamos de vernos entre nosotros nomás y que se vaya al carajo el resto de la sociedad. Espero que no.


- Asumamos que B es una propuesta “realista el extremo”. Vendría a ser, el perfecto extremo de un teatro de representación, que solo nos recuerda lo que ya conocemos, que nos muestra la vida como es. Yo me pregunto ¿para qué quiero ir al teatro si voy a ver lo que veo en mi casa todos los días? ¿si el actor no me va a otorgar nada nuevo? ¿si los códigos (o el ordenamiento de estos códigos) que aparecerán ante mi son tan conocidos que es casi una pérdida de tiempo el ir a repetirlos durante 30 minutos? Para eso me voy a la cancha donde todavía tengo la libertad (si de libertades vamos a hablar) de gritar, de putear a cuello en voz. Aquí no, aquí es como que me vendieron gato por liebre, entonces desconcierta y tienes dos opciones, puedes abrirte a “disfrutar” de la realidad o cerrarte y cuestionar.


- Cuando Duchamp, en 1917 firma un inodoro y lo declara como “arte” crea una polémica, que está muy ligada a un contexto artístico, cuando es precisamente el realismo el que es atacado por una revolución artística que nos iría conduciendo hacia otras formas de expresión. B, puede estar yendo por una línea parecida, esto le otorga un valor dentro del contexto, pero espero que sus creadores no piensen ni por un instante que es necesario “comprenderlos” como artistas y creadores, y que si alguien como mi hermano, se va del escenario maldiciendo el teatro y todas las expresiones “raritas” de los artistas, no es su culpa para nada. Los pajeros somos nosotros, los que hacemos arte.


Me parece importante hablar, siempre dialogar, a veces estos extremos ayudan a plantearse temas más filosóficos que otra cosa. De la obra en sí misma me cuesta decir algo, no sé si actuaban, si creaban algo para nosotros los que los veíamos. Me cuesta definirlo. Pero bueno, el bruto puedo ser yo.